martes, 1 de julio de 2008

Muy bien, me contradigo



El pasado y el presente se borran, los he colmado, los he agotado,
ahora me dispongo a colmar mi parte del futuro.

¡Tú, que me escuchas allá arriba! ¿Qué tienes que confiarme?
Mira mi cara mientras aspiro el olor de la tarde,
(habla sinceramente, nadie nos oye, sólo nos queda un minuto.)
¿Qué quiere decir ese "TU" perfectamente hecho de nubes, mientras yo nadaba de espaldas?

¿Me contradigo?
Muy bien, me contradigo.
(Soy amplia, contengo multitudes.)

Me dirijo a l@s que están cerca y espero en el blog.
¿Quién ha concluido su tarea? ¿Quién concluirá más pronto la cena?
¿Quién quiere salir a pasear y conversar conmigo?

¿Hablarás antes que me vaya? ¿Y estás fallándome?

51. Walt Whitman (versión mia)
Nota: Estamos acostumbrados a ver la imagen anciana de Walt con sus largas barbas y cabellos. Pero en esta foto tenía 36 descarados e interesantes años.

Serie: Los hombres y...



Siempre que veo a un hombre limpiando su automóvil, dedicando tanto tiempo y mimo, me pregunto si hará lo mismo con su casa...
Los estímulos que nos hacen dedicar el tiempo a una u otra cosas son misteriosos.


Por ejemplo, mi FHMP, es capaz de levantarse a las cinco de la mañana para ir a la montaña y encontrar la nieve en las condiciones adecuadas. A mi eso de ir a sufrir, pasar frío, luego sudar solo para subir una montaña me parece inconcebible... debo ser mas hedonista.


Pero en cambio poca gente entiende que me levante a la seis para tener un ratito para mi sola y escribir...


Si me levantara para trabajar, para limpiar la casa o cualquier otra cosa, sería más socialmente aceptado que para "escribir". Pero eso es lo que me estimula a mi. Y supongo que a ciertos hombres le encantará dedicar tiempo a "su bien más preciado" que es su coche, símbolo de poder, estatus social y hasta hombría.


Yo, que no se distinguir una marca de otra, he de reconocer que caigo en el tópico del color, en el que sí me fijo. Hay ya dos colores que me hacen volver la vista: el oro (que me hacía sonreír y hasta sentirme feliz solo por ver un coche de ese color) y , actualmente, el granate. No explicaré los motivos. Lo he asumido como un juego prohibido al que solo yo tengo acceso. Durante un tiempo me lo prohibí, pero entonces no hacía otra cosa que estimular mi deseo. Así que ahora juego y me divierto. Y sé que pasará, como pasó con el color oro. Lo que no se es, en cuanto tiempo.