lunes, 23 de agosto de 2010

La pequeña mariposita, las tormentas y l@s gitan@s


Esta pequeña mariposita (no mediría más de centímetro y medio) estaba el otro día en la cocina. Tengo que aclarar que mi casa queda en el límite de la ciudad. O sea que, por la cara norte de mi hogar solo hay monte...
Es un lugar privilegiado para varias cosas, entre ellas la observación de animales, Tenemos por la parte delantera, los de cualquier pueblo o ciudad y por la parte trasera, el límite de los que solo (y cuando digo solo, es solo sin excepción) se mueven por territorios más salvajes.
Es muy curioso observar este fenómeno de los límites territoriales. Nunca hemos observado un gorrión en el bosque de atrás, así como no hemos visto ninguno de la multitud de pajarillos inseptívoros en los árboles de delante de la casa...
También para observar las tormentas es un lugar privilegiado. Vemos desde la raca que se forma al Norte, como va cubriéndose todo de nubes, hasta que chocan con Oroel, la montaña que encabeza este blog...
Pero de tormentas prefiero hablar otro día...
Hoy estoy demasiado enfadada con la deportación masiva de gitanos rumanos que está haciendo estos días Francia.
Recordaremos una vez más el poema de Bertolt Brecht:
Primero se llevaron a los comunistas, pero a mi no me importó porque yo no lo era;
enseguida se llevaron a unos obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era, después detuvieron a los sindicalistas, pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista;
luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó;
ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.
Aunque ahora leo que el texto realmente pertenece al pastor luterano alemán Martin Niemöller (1892–1984), y es parte de un sermón dado por él en la Semana Santa de 1946. Sin que sirva de precedente me gusta más el texto del pastor:
Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Lo que tienen de común los dos textos es que en ninguno de los dos nombran a los gitanos, que fueron asesinados a miles, igual que los judíos, los comunistas, los enfermos mentales... pero que son totalmente invisibles, incluso hoy en día.
Imaginate por un momento tu vida si hubieras nacido en una familia gitana.
Es un buen ejercicio para quien nos gusta pensar que todos somo iguales.
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