lunes, 30 de agosto de 2010

Las alambradas siempre contrastan con la belleza


2 comentarios:

Tinta de aterrizaje dijo...

Las alambradas no deberían existir.
Quizás alumbrar sería lo más propio de todo ser medianamente razonable.
La alambrada es la pupila ciega de nuestro recreo.

Besos.

cristal00k dijo...

Tristes, siempre tristes...