jueves, 26 de agosto de 2010

No podían faltar estos habitantes del hogar (haciendo más habitantes futuros)



Porque, cuando te veo,
me tiembla en cuerpo de los pies a la cabeza

Porque, cuanto te veo,
mi voluntad me deja

Porque, cuando te veo,
mis comisuras se levantan y mi mirada se abrillanta

Por eso mis días se resumen en buscarte
y mis noches en recordarte


(Que poderoso ese instinto
que hemos dado en llamar AMOR)


Del 96


(Y no cambiéis los números de orden, por el amor de dios...)
***

1 comentario:

cristal00k dijo...

Pues por más imaginación que le pongo... no sé yo...
En fin... ¡no cambies!