Porque, cuando te veo,
me tiembla en cuerpo de los pies a la cabeza
Porque, cuanto te veo,
mi voluntad me deja
Porque, cuando te veo,
mis comisuras se levantan y mi mirada se abrillanta
Por eso mis días se resumen en buscarte
y mis noches en recordarte
(Que poderoso ese instinto
que hemos dado en llamar AMOR)
Del 96
(Y no cambiéis los números de orden, por el amor de dios...)
***



1 comentario:
Pues por más imaginación que le pongo... no sé yo...
En fin... ¡no cambies!
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